Es así. Uno deja de apretar el send y de repente, como por arte de magia, empiezan a caer los mensajes preguntando qué es de tu vida, si te tragó un ovni, si seguís en este mundo. Dejás el send de lado, perdés el turno por decisión propia y como resultado avanzás los casilleros de prepo. A veces este mecanismo está bueno porque salís como primera figura y tenés la foto más grande en la marquesina. Otras veces querés que la persona que escribe se encuentre una nueva distracción y así deja de mandarte mensajes que tendría que haber mandado en otro momento. Momento que ya no es. Es así. Cuando querés que te busquen están ocupados mirando Bob Esponja y cuando preferís que el viento los mande a Mongolia empieza la danza de la preocupación vía SMS. Hoy estamos, mañana no. Ya te lo dije.

3 respuestas hasta el momento ↓
Perla // Noviembre 8, 2009 a 10:17 pm |
uy amiga. Se viene la clínica del send.
Depende la epoca tiene más o menos relevancia.
Ahora es send o muerte.
nani // Noviembre 9, 2009 a 2:59 pm |
convencida de que el primer joven de mi vida (!) va a pudrirse de sus propios send . ni siquiera llega a destiempo y sin embargo, ahí me quiero ver…
gataflorismo intenso. no hay pistola. bla bla.
buenaleche // Noviembre 9, 2009 a 9:16 pm |
el club del send…
gataflorismo intenso… me quedo con eso…
besos sendosos a ambas…