“¿Nos merecemos este castigo? ¿Ser interpelados espasmódicamente por esta runfla de nuevos ricos indignados? ¿Esta farándula fascistoide, la de los autos escondidos en graneros y las camionetas importadas vía contactos turbios en embajadas, los que fueron sistemáticamente procesistas y menemistas (salvo cuando no les dio la edad), los que boludeaban, pelotudeaban y recontra idiotizaban mientras sus invitados hacían pedacitos el Estado, los que bailaban y cantaban al ritmo del uno a uno, las que escapaban de comicastros gordos en ropa interior mientras la Argentina se llenaba de cuerpos sin nombre, la que le dio de comer hasta el último de los hijos de reverenda madre sin nunca un sí ni un no, pero que ahora se aterran, se enojan, se exasperan porque alguien cortó una calle o porque las consecuencias de todo eso que celebraban se corporizan en puñados de pibes morochos que salen a la calle de caño?”.
Este claro y brillante análisis de Turner, sigue acá.
“Han editado un tesoro“, dice el español Juan Cruz en este artículo.
El paisaje en las nubes. Crónicas en El Mundo 1937-1942(autoría, selección y prólogo: Rose Corral) es el nuevo libro del imprescindible Roberto Arlt. Y es una recopilación de 236 crónicas escritas por el autor para el diario El Mundo entre marzo de 1937 y julio de 1942.
Lo mío fue amor a primera vista. Apenas lo divisé en la mesa de la librería sentí el típico cosquilleo. Lo quiero. Lo necesito. Voy por él.
“Veamos: esto es periodismo. No son columnas, aunque sean columnas; no son comentarios, aunque sean comentarios. Y son artículos, aunque no sean artículos. Pero no son sino crónicas, es decir, periodismo, la esencia del oficio, lo que sólo pueden escribir los buenos periodistas, lo que se hace a partir de lo que ocurre, no de lo que se nos ocurre“. Primer párrafo del artículo de Juan Cruz.
Sospecho que lo nuevo del director de Machuca (2004) me va a gustar bastante. Se llama La buena viday ganó el Goya a la mejor película latinoamericana. Hace unos días, El País de España le hizo esta entrevista telefónica al cineasta chileno Andrés Wood.
“La lectura es como el paracaidismo: en condiciones normales la practican algunos espíritus arriesgados, pero en caso de emergencia le salva la vida a cualquiera“. Así empieza la columna de Juan Villoro en El Mercurio de Chile de hoy.
Cada vez que leo a este tipo me siento más de su lado. La brillante columna sigue así.
Pero nena, ¿me podés decir por qué estudiaste periodismo? Claro. Sentate, acomodate, lee este artículo que salió hoy en El Mercurio y date por enterada.
Palabrerío que sale. Que se estaciona y queda. Fotos de ellas. Ellas. La. Libros que gustan. Que se presentan y se leen. Cosas que pasan. Músicas en alta y en baja. Pedeefes. Youtubes. Choreos de otros sitios. Amiguismos. Migas. Migajas. Enchastres. Leches propias y ajenas.
Soy ochomesina. A los 8 años estudié piano a la vuelta de mi casa en Don Torcuato. Fui a doble escolaridad algunos años en la primaria, pero odiaba la comida espantosa que nos daban. En mi cuadra, era la campeona femenina del torneo de bolitas. Nena tímida. En séptimo grado, fui segunda escolta. Una vez terminada esa etapa, me convertí en una auténtica vaga. Secundaria siempre en derrumbe. Era de las que se llevaba gimnasia y plástica a marzo. Igual las daba. Terminé quinto. No me fuí a Bariloche, primero porque pasé por tres colegios en cinco años; y segundo, porque detesté los videos de la gente que sí se iba. Cerro Catedral, alquiler de trajes, cabalgata, coordinador de Río Estudiantil. Cuando salí del último de los colegios, estuve un año en la EMAD, el Conservatorio de Arte Dramático. Quería ser actriz, pero me duró poco. A los 23 me casé con un chileno. A los 26 me separé. Peso 48 kilos y tengo 3 hermanos. Soledad, Santiago y Luisita. La última es venezolana y por parte de padre. Chevere. Tengo dos sobrinos: Agustín y Lucía y uno tercero que ya está en puerta: Facundo. Mamá es astróloga y vive en Chile. Papá, en los cielos. Tengo un Papapa que se llama Eduardo y que me crió. Con él compartí, desde muy chica, las lecturas del Martín Fierro y Mafalda. Ahora baila tango todos los fines de semana. Disfruto del libro y la música. El cine y el teatro, rascarme el pupo, ser niña con mis amigos. Cuando sea grande quiero ir a ver una obra de Sofovich tipo El Champán las pone mimosas o una parecida pero que esté plagada de gatos. Detesto lo injusto y la desesperanza en los ojos de por ahí. Me gusta conocer, aprehender y acercarme. Estudié periodismo y trabajo en televisión. Soy apasionada (obviamente bostera) y me hace bien el debate. También reir. Ah, y vengo casi siempre a este bolichón!