Digo. ¿No sería más prudente dejar la cacerola de lado y abrir un poco más los ojos? Bien abiertos los ojos. Digo. Señora, dígame, ¿por qué proptesta? Sí, usted, la de la cacerola hervida, la de los ojos borrados de tanto ver tele. ¿No sería más prudente hacerse a un lado y acompañar los procesos? Pienso. Digo. Los cambios y los mandatos no son mágicos. Nadie hace magia, menos en países como los nuestros, tan lejos de la cordura y tan cerca del cacerolazo sin sentido. La tele, da asco. Andino, TN, Chiche, absolutamente todos los medios de comunicación que sólo pretenden empañarle la vista al que vota, al que lee y percute con empeño. ¿No sería más prudente dejar que los gobernantes gobiernen?
Me lleno de indignación. Se lo digo a Paula, mi terapeuta. Me lleno de euforia, quiero salir a patear tachos. Porque sí. Porque soy tana y me indigna lo argentino y pertenezco a esa bolsa de argentinidad desolada, pero yo me bajo acá eh. Somos el argentino típico. La Carrió que todo lo critica y no propone una mierda. Me encantaría darle la presidencia una semana para ver qué hace. A ella y a todos los argentinos criticones. Somos todos presidentes, somos todos directores técnicos. Muerto, no sabés nada, morfón, pasá la pelota, sabés cómo lo saco campeón yo? Fa. Esa cosa de criticarlo todo, de ver el vaso a medio llenar siempre, me cansa. Y mucho. Pretenden que de la noche a la mañana nos despertemos en la nueva Escocia. Se olvidan que los procesos llevan tiempo y gobernabilidad. No tienen memoria. No se acuerdan. No se acuerdan de casi nada. Y se creen que están en Disney y que con una cucharita y una essen sacarán a los que fueron votados. Digo. Esperen. Apoyen. Escuchen y respeten los procesos. Insisto. Hay que dejar gobernar a los que fueron votados. Y claro que tienen errores y hay cosas por resolver. Muchísimas. Históricas. De todo, pero no hay que desesperarse. No hay caos. No estalló nada. No estamos en el 2001. No y no.
Apaguen la tele muchachos que es peligroso. Me dan miedo los canales, todos. Me da miedo que la gente salga porque ve a la gente en la esquina de su casa. Sale porque sale en la tele. Sale porque… ¿sabe por qué? Uno en Belgrano dijo que el gobierno se olvida de los blancos y que sólo representa a los de La Matanza. Otra vomitó que a estos zurditos montoneros no los quiere nadie. Una operada que pasaba por ahí sólo desfiló la bandera y salpicó un que se vayan todos que le quedó atragantado de aquel año caótico. Y la cronista de turno repetía: ¿tienen miedo de que pase lo mismo que en 2001??? Ahhhhhhhhhhhh…. rock y patadas al tachoooooooooo. Yo apago la tele. Pongo un disco. Mientras tanto, confío, acompaño y estoy atenta, pero no me atraganto con cacerolas recicladas. Y si puedo, hago un poco de memoria. Digo. Hace bien. Y sobre todo, respeto los procesos.