Juno II

No dejen de ver La joven vida de Juno. Todavía está en cartel de algunos cines de morondanga. Yo hice lo propio el martes después del laburo, entre histéricas tormentas y soledades de tarde. Arteplex de Belgrano y yo. Juno, su joven vida y yo. A la salida, un largo camino por Cabildo. Me gusta ir al cine sola. Y lo que viene después, también. Es como un largo camino hacia algo. Siempre es ir.

Y este martes, después de ver la película, me fuí con Juno. Salimos del cine en silencio. Las dos. Ni ella tenía nada más que decir, ni yo podía preguntarle alguna pelotudez desencajada. Había que seguir. Había que cruzar Monroe. Ambas lo necesitábamos. Las dos miramos de reojo los fichines que están al lado de esa pizzería típica, pero no nos dijimos nada. Seguimos en silencio cruzando todas las calles desoladas. Era necesario. Para Juno lo era. Para mí, también.

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