Su mundo privado

Y finalmente ayer Paranoid Park fue pan comido. Sigue alucinándome el cine de Gus Van Sant. Cómo la cámara deja de ser cámara y se convierte en aire, en sombra y en respiración. Me pasó lo que me pasa cada vez que veo sus películas: me sorprende su manejo del lenguaje audiovisual. Audio y visual. Planos. Cámaras lentas. Persecuciones. Tiempos que van y vienen. Planos.

El tipo se mete en el mundo adolescente y lo hace propio. Lo deambula con conocimiento afortunado y con la cintura que manejan sólo los grandes. Y ni hablar del casting y la dirección de actores. El protagonista de la historia es tremendo. Su expresividad tan de porcelana y de poca mueca. Su silencio que le hace ruido y lo descoloca. Y sin embargo su gesto sigue ahí: en la cámara lenta y casi piel del director que lo sigue y lo encuentra y lo arrincona y lo deja ahí: en la más oscura y desnutrida de las muecas.

Mundo privado. Mundo de a dos. Pateando. O muerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s