guardián del silencio

Voy a la guardia. Me atiende un médico que no debe tener más de 35 años. No está nada mal, pero es serio. Me pregunta por qué estoy ahí. Le cuento. Me empieza a hacer el cuestionario habitual de una guardia. Tema uno. Tema dos. Me acuesta boca arriba. Me revisa. Me toma el pulso. Me aburro. No dice nada. Controla. Chequea. Ya está. Sentante, me dice. Mientras lee mi historia clínica en la computadora de hospital se instala un silencio eterno. No digo nada. Él lee. O se hace el que lee. Creo que está incómodo. Me dice que tome unas pastillas para calmar mis náuseas. Mientras escribe la receta descubro que tiene una letra redonda y legible. Le digo que no tiene letra de médico. “Para mi es muy importante la comunicación en el consultorio”. Lo dijo entre serio y molesto. Listo. Te llamo. O mejor te mando un mail. Saludos a la familia y a tu gata Leonora.

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3 Respuestas a “guardián del silencio

  1. Un médico sin letra de médico no es médico.
    médico, médico, médico.
    Módicos saludos.-

  2. amica, te recomiendo “Un hombre afortunado”, de John Berger.

    bacci

    a ud tmb JBTL

  3. besos a ambos.
    y al médico si pasa por este espacio.
    y al hombre afortunado.
    muacks.

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