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ser o no ser

Y en la net todo está vestido de día de la madre. Camisones, licuadoras, soquetes con pompón, 25 % de descuento con el banco sarasa. Y ahora salgo a la calle y todas las mujeres se pasean con su mejor cara de hoy es mi día. Y flores, paquetes, bolsas de Garbarino. Yo, tren. Yendo hacia lo más cercano que tengo como madre. Y antes del tren me pregunto: ¿Tendré hijos? ¿Seré mamá? ¿Podré serlo? Y bueno. Lo tenía que decir. Punto.

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matame

señor amante
que me arrastra
me encarcela
y como el viento
usted me lleva
a cualquier parte
amante mío
me debora como el fuego
y beso a beso
este mundo compartimos

señor amante
tan presente está en mi vida
una historia entre nosotros
tan prohibida

mi buen amante
cometemos el delito
más hermoso y más sentido
que es amarse

me gusta ser mujer

Genial. Con ustedes, la loca de mierda.

Llamame, conchudo!

Las mujeres somos tan mujeres. Una escena de la película Vicky Cristina Barcelona nos delata. El personaje masculino tiene sexo con una de las chicas. Ella, que está a punto de casarse y cree en alacenas llenas, se encuentra con este amante de una noche un tiempito después. Ella, que continúa con los preparativos matrimoniales y sigue acumulando latas de conserva, le reprocha al masculino ocasional que nunca se dignó a llamarla. El tipo hace mutis por el foro, le dice que fue esa noche y nada más y con su mejor cara de hombre que razona le da un besito en la mejilla y si te he visto no me acuerdo. Esa escena de esa película es más femenina que el tampón.

Ese episodio es el souvenir que te llevás por encamarte con una mina.

Después de ver la escena tan con alas protectoras, que te envuelven y te abrazan… me quedé pensando en las posibles respuestas femeninas. ¿Por qué esperamos que el que se acuesta con nosotras necesariamente debe llamarnos? No sé, digo. Por lo menos para saber cómo ando. Si llegué bien a mi casa. Si acabé. Algo de tacto le pido, no es mucho. Es un llamadito. Cobro revertido si no tiene crédito. Pero loco… me cogiste y chau? ¿Cero preocupación? Y sí, le chupa todo un huevo. Es hombre. Egoísta. Pura cabeza. Puro semen. Aaa. Acabé y listo… que pase la que sigue. Y nosotras nos quedamos esperando el llamado que no llega. Ni siquiera para invitarnos a coger de nuevo.

Somos tan enamoradizas y pelotudas. Necesitamos proyectarnos con el primero que se nos mete en la cama. Y cuántos hijos tendremos. Yo le quiero poner Nina y si él no quiere, bueno, lo charlamos, pero ojalá vaya al Sagrado Corazón de Jesús. Seguro que nos dan la beca. Y así la planificación doméstica y vecinal de toda una vida es dibujada y recreada en una sola noche. Qué va. En un solo polvo!!!!